En chapa y pintura lo tienen claro y así lo han reflejado en los últimos meses en numerosos seminarios, congresos y reuniones de muchas redes y asociaciones de talleres. Todos coinciden en que la reducción de costes de las compañías no es algo puntual y pasajero, que la presión a los talleres con baremos más bajos y la exigencia de más calidad en los recambios pese a pagar menos no tiene vuelta atrás y que la oferta de cada vez más servicios (recogida de coche, coche de sustitución, limpieza del vehículo etc…) se tendrá que hacer sí o sí si se quiere tener volumen de trabajo suficiente para sobrevivir.
Se habla de posibles huelgas pero no dejan de ser más que comentarios sin peso en el sector de los talleres y que la única solución pasa por mejorar, por adaptarse y por ofrecer o que piden las compañías porque el sector de los talleres ya sean de chapa o de lunas viven en un 90% del trabajo que reciben de las compañías que son as que pagan y las que marcan las reglas del juego las reglas del juego marcadas actualmente son muy duras y exigentes.
Las últimas noticias son que ya no hace falta estar concertado para estar obligado a hacer descuentos en los trabajos. Está claro que si hay poco trabajo y encima se reduce en un 25% al estar obligado a hacer descuentos a grandes compañías la situación se pone de mal color pero como demuestra el reportaje de El País que publicamos hoy, las compañías están cerca de entrar en negativo en sus cuentas del ramo de autos y desde los consejos de dirección de las aseguradoras se está pidiendo un recorte de costes a todos sus departamentos y, por extensión a sus proveedores.
Esta situación va a tener consecuencias y si que va a ser el verdadero termómetro de que sobrevivirán los más fuertes y los que cumplan sus exigencias y en estos momentos muchos lp van a tener muy complicado.
Si hay un sector que ha trabajado siempre con una profesionalidad y calidad muy por encima de la media del sector de la automoción es el de lunas pero peses a eso va a sufrir las consecuencias de la crisis de las compañías porque esto es una cadena y, por desgracia, en cada cadena hay una parte más débil.
Como asegura Jesús Carcás, subdirector de Centro Zaragoza: “Buscamos talleres que cumplan unos requisitos mínimos que se puedan certificar y que les distingan frente a los demás de forma que luego puedan acceder en mejores condiciones a unos mercados altamente competitivos, como el de las aseguradoras".