Aquí os dejamos el enlace de la carta publicada en marzo de 2011 en el Correo de Vizcaya digital:
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20110323/opinion/guardian-realidad-distorsionada-20110323.html
![[Img #3551]](upload/img/periodico/img_3551.jpg)
Guardian es una empresa que, a pesar de la crisis, vive momentos buenos económicamente hablando. La prueba está en que se ha acabado la vida útil de su horno Float y se está reconstruyendo gracias a una fuerte inversión. Por otra parte, tenemos una realidad interna que dista mucho de ser plácida y agradable. Esta afirmación se fundamenta en una política de empresa puertas adentro que se comienza a gestar en el momento en que la familia Delclaux vende la planta al 'holding' americano. El organigrama de la empresa se basa en un principio que, a mi modo de entender, ya discrimina y divide a los trabajadores desde abajo y es el siguiente: todo el personal de producción y mantenimiento de las diferentes zonas de la empresa son considerados como 'operarios' y el resto, que engloba a mandos y personal de oficina (ingeniería, personal, planificación…) son considerados como 'empleados'.
Las diferencias entre esos dos grupos son importantes. Para empezar, los operarios se rigen por el convenio tanto por calendario como económicamente, mientras que los empleados negocian de manera personal con sus jefes correspondientes su retribución. Esto representa un modo de dirigir una empresa basado en el 'divide y vencerás'. Además, hay una ley no escrita para los empleados por la cual deben interiorizar la imagen y el modo de ver las cosas a gusto de la empresa y es triste porque la forma de trabajar de Guardian se basa en atornillar a los subordinados, sean empleados u operarios, incluso cuando hacen bien las cosas. Siempre hay algún 'pero', lo afirmo porque lo he vivido en primera persona, he tenido el 'placer' de trabajar allí como empleado, en concreto, como mando intermedio y he vivido experiencias que, en algunos casos, rozaron la humillación.
Con todo esto pretendo dar una visión un poco más real de una empresa, Guardian Llodio S.L.U., que cuida con obsesión su imagen y sus afirmaciones de cara al exterior, pero que internamente dista mucho de aplicar lo que con tanta obstinación predica. Tras pasar un par de años allí, me queda la pena de haber escuchado de boca de gente veterana el buen ambiente que se respiraba cuando la empresa se llamaba Villosa y lo enrarecido que se ha vuelto con la llegada de los americanos hace ya más de 25 años.
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GORKA ITURRATE GARRELL