La fábrica de Guardian en Dewitt (Iowa, Estados Unidos) sufrió la semana pasada un grave accidente que requirió del trabajo de seis camiones de bomberos.
Cerca de 500 toneladas de vidrio fundido se derramaron en la planta de fabricación de vidrio. El jefe de bomberos Bob Sandry dijo que el vidrio fundido "se veía como la lava que fluye por debajo de un volcán".
Sandry dijo que los trabajadores estaban haciendo mantenimiento en un horno cuando comenzó a derramarse el vidrio, fluyendo tres pisos hasta el sótano. "Estábamos echando agua sobre él para convertirlo en vidrio, muchas tonladas que habrá que limpiar”, asegura.
Para enfriarlo y convertirlo en vidrio hubo que echar más de 40.000 litros de agua. El accidente se pudo deber a una posible fuga de gas.
No hubo daños personales aunque varios bomberos presentaron síntomas de fatiga y ahogo tras el extenuante trabajo de resolución del grave problema.
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