Si hay crisis en el sector de los talleres y proliferan los talleres ilegales el problema se acrecienta. En muchos lugares de España se están abriendo talleres sin licencia y sin pagar lo que sí hacen los talleres legales.
Esta situación se está convirtiendo en algo muy habitual en Andalucia y más concretamente en Cádiz. Se trata de una medida más para sortear la crisis, pero sin respetar los límites de la legalidad. La proliferación de talleres ilegales, sin papeles en regla y sin las instalaciones ni equipamientos adecuados, está creando una situación alarmante en la provincia. Según el secretario técnico de la Federación de Empresarios del Metal (Femca), Carlos Cidoncha, la existencia de talleres ilegales se convirtió en una problemática desde hace ya varios años, sin embargo es ahora, en los últimos meses, cuando han notado un número «muy acrecentado» de negocios de reparación de coches que no cumplen con las exigencias legales. Por este motivo, estos empresarios se han puesto manos a la obra para ejercer un control más exhaustivo que permita regular la situación. Los primeros resultados ya están sobre la mesa: en los últimos dos meses, han interpuesto unas 40 denuncias.
La mayoría de estas demandas están relacionadas con talleres situados en grandes poblaciones, como Jerez o Algeciras, o en municipios que disponen de amplios polígonos industriales, como Sanlúcar. La explicación es que son en las grandes expansiones donde proliferan este tipo de estafadores al preferir montar su negocio en locales de un menor coste, lejos de la ciudad.
Estas denuncias se irán añadiendo a un estudio que la Femca prepara para recoger la realidad del sector, una vez que esté redactado el informe saldrán a la luz datos de gran interés, como el porcentaje de talleres ilegales que actúan en la provincia (una cifra muy difícil aún de calcular).
Asimismo, la Femca da siempre la voz de alarma a Industria y a la inspección municipal, pero advierten de las complicaciones que encuentran a la hora de concretar la dirección exacta del taller: «suelen estar en naves o carreteras industriales». Por este motivo, añade Cidoncha, muchas de las denuncias no llegan a buen puerto. Además, la eterna batalla que libran los empresarios del metal no la han ganado aún: «las inspecciones solo se hacen en los talleres registrados y el problema es que justo los que son ilegales no están registrados. Somos nosotros los que tenemos que ejercer ese control y animar a los ciudadanos a que denuncien cuando detecten alguna conducta irregular».