Chu Tuan Anh, un cristalero estadounidense de origen chino, se enfrenta a una pena de hasta 52 años decárcel por 17 cargos que van desde rotura intencionada de lunas y ventanas de coches hasta evasión fiscal.
Este reparador de vidrio contrató a un equipo de personas que se dedicaban a romper lunas cristales de coches. Primero se investigaba los vehículos que se iban a romper y antes de romperlos se pedía la luna al distribuidor.
Una vez rota la luna, la persona vícitma de la rotura llamaba a los talleres de lunas de la zona y el único que podía realizar el trabajo en el mismo día porque contaba con la pieza era el taller de Chu Tuan Ahh.
La denuncia de su competencia hizo que comenzara una investigación que acabó con la detención del dueño de este taller independiente al que se le investigó más en profundidad.
Una vez comprobadas sus cuentas, se demostró que además de romper deliberadamente cristales de coches para realizar las sustituciones, en muchas facturas los precios estaban inflados, no presentaba facturas y había evadido hasta 200.000 euros.