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Redacción Infoluna
Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Leída 466 veces
Un cristalero de Glassdrive reconoce que las reparaciones son cada vez más escasas y reducir los costes medios es cada vez más complicado

"Este año las penalizaciones van a ser de récord"

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"Este año las penalizaciones van a ser de récord". Ese es el comentario que nos transmite un empresario de la red Glassdrive. La razón es la creciente dificultad de conseguir reparaciones. El coste medio trae consigo la obligación de incluir un alto número de reparaciones para compensar las facturas de la sustitución, pero los siniestros por reparación se están agotando. Ese filón que venía de muchos años atrás está acabado y como nos reconoce este cristalero "cada vez hay más gente que se tiene que inventar esos chinazos".

 

 

 

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Los vehículos cada vez traen vidrios más caros y, aunque sigue habiendo un gran volumen de vehículos de más de 10 años, el parque móvil se está renovando mientras el concepto de coste medio está desactualizado y se mantiene enfocado en una época en la que los vidrios eran más baratos y exigían menos tiempo de trabajo para sustituirlo. El actual coste medio está llevando en muchas redes a multiplicar el número de vehículos nuevos que suponen una factura alta. Desde el sector se alza la voz para que se acabe con el coste medio o se racionalice con un coste medio para vehiculos nuevos y vehículos de más antigüedad.

 

 

 

 

 

"Esta mañana he rechazado cuatro coches. Un Infiniti, un C4 nuevo, un BMW y un Opel Astra nuevo", nos confiesa el profesional de Glassdrive. El problema de este empresario es que hacer esos cuatro coches le habría supuesto disparar sus costes y recibir la correspondiente multa. Sin embargo, ese rechazo llevará a sus propietarios a acudir al concesionario o al taller de chapa, donde se hará un pequeño descuento y se firmará una factura tres veces más cara que la del especialista de lunas.

 

 

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"O se cambia esta situación o a las aseguradoras se les van a disparar los gastos en cristalería del automóvil", reconocen en el sector.  Los talleres de lunas tienen cada vez más difícil reducir sus costes a través de las reparaciones y la situación puede explotar en 2018, como avisan muchos profesionales del sector.

 

 

 

 

 

 

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