Redacción Infoluna
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Lunes, 04 de Marzo de 2019
Ante el aumento de las facturas en países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá algunas aseguradoras dejan en manos del asegurado la decisión de realizar este servicio y el pago de este servicio
¿Y si las aseguradoras deciden no incluir la recalibración de cámaras en las coberturas de lunas?
Si hay elemento rompedor en el presente y el futuro del sector de cristalería del automóvil ese es la recalibración de cámaras. El volumen de trabajos de este servicio se va a incrementar de manera geométrica en los próximos años y los costes para las aseguradoras se van a disparar, ya que tendrán que pagar dos trabajos, por un lado la clásica sustitución del parabrisas y por otro la recalibración estática dinámica u universal.
En España el volumen de este tipo de servicio aún es bajo pero su número se va a disparar en unos años. Nuestro país está lejos del alto número de recalibraciones que se están realizando ya en países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá. En esos países la factura de los cambios de lunas con cámaras está suponiendo pagos extra de 150 a 400 euros y comienza a ser un problema en el balance de las compañías de seguros que ven cómo crecen esos trabajos mes tras mes.
En los países con mayor volumen de recalibraciones se comienza a observar una tendencia que puede llegar a generalizarse. Algunas compañías de seguros han decidido no incluir en la cobertura de lunas el pago del servicio de recalibración. De momento son pocas las compañías de seguros que han eliminado este pago, pero la factura de este tipo de servicios se va a multiplicar y supondrá un problema en el futuro, como recoge el diario Globeandmail.
Las compañías de seguros tienen dos caminos para afrontar esta nueva tecnología: o aumentan el coste de la cobertura de lunas o dejan en manos del asegurado el pago directo de este servicio al taller. De momento lo normal es que este trabajo sea pagado por las aseguradoras pero con cientos de miles de recalibraciones anuales se puede dar un giro radical y dejar en manos del cliente el pago.
¿Que sería mejor para el taller? Esa es la gran pregunta. Las aseguradoras pagarán siempre peor ese servicio que el precio directo que se puede establecer desde el taller al cliente, pero puede ocurrir que los clientes decidan que no se recalibre la cámara y asumir el riesgo. En ese caso deberá ser el taller quien comunique las posibles consecuencias de esa decisión.
Si hay elemento rompedor en el presente y el futuro del sector de cristalería del automóvil ese es la recalibración de cámaras. El volumen de trabajos de este servicio se va a incrementar de manera geométrica en los próximos años y los costes para las aseguradoras se van a disparar, ya que tendrán que pagar dos trabajos, por un lado la clásica sustitución del parabrisas y por otro la recalibración estática dinámica u universal.
![[Img #17050]](upload/img/periodico/img_17050.jpg)
En España el volumen de este tipo de servicio aún es bajo pero su número se va a disparar en unos años. Nuestro país está lejos del alto número de recalibraciones que se están realizando ya en países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá. En esos países la factura de los cambios de lunas con cámaras está suponiendo pagos extra de 150 a 400 euros y comienza a ser un problema en el balance de las compañías de seguros que ven cómo crecen esos trabajos mes tras mes.
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En los países con mayor volumen de recalibraciones se comienza a observar una tendencia que puede llegar a generalizarse. Algunas compañías de seguros han decidido no incluir en la cobertura de lunas el pago del servicio de recalibración. De momento son pocas las compañías de seguros que han eliminado este pago, pero la factura de este tipo de servicios se va a multiplicar y supondrá un problema en el futuro, como recoge el diario Globeandmail.
Las compañías de seguros tienen dos caminos para afrontar esta nueva tecnología: o aumentan el coste de la cobertura de lunas o dejan en manos del asegurado el pago directo de este servicio al taller. De momento lo normal es que este trabajo sea pagado por las aseguradoras pero con cientos de miles de recalibraciones anuales se puede dar un giro radical y dejar en manos del cliente el pago.
![[Img #17044]](upload/img/periodico/img_17044.jpg)
¿Que sería mejor para el taller? Esa es la gran pregunta. Las aseguradoras pagarán siempre peor ese servicio que el precio directo que se puede establecer desde el taller al cliente, pero puede ocurrir que los clientes decidan que no se recalibre la cámara y asumir el riesgo. En ese caso deberá ser el taller quien comunique las posibles consecuencias de esa decisión.
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