Miércoles, 12 de Agosto de 2026

Actualizada Miércoles, 12 de Agosto de 2026 a las 08:53:18 horas

Redacción Infoluna | 32
Miércoles, 12 de Agosto de 2026
La experta en salud ocular recuerda que "conducir con las gafas especiales para ver el eclipse aumenta muchísimo as posibilidades de provocar un accidente"

María Cristina Bohórquez (oftalmóloga): “Es muy peligroso mirar el eclipse a través del parabrisas del coche, ni siquieraa través de los cristales tintados; puede causar un daño retiniano irrecuperable”

Ho 12 de agosto España vivirá un acontecimiento astronómico extraordinario: el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica desde hace más de un siglo. El fenómeno se dará a última hora de la tarde y coincidirá además con uno de los periodos de mayor movilidad del verano por las vacaciones. Miles de personas se desplazarán expresamente para contemplarlo y muchas otras estarán en carretera cuando la luz comience a disminuir hasta dar paso, en las zonas donde el eclipse sea total, a unos instantes de oscuridad.

 

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Para saber cómo actuar en ese momento, Moveo ha entrevistado a la Dra. María Cristina Bohórquez, oftalmóloga del Departamento de Retina y Vítreo de IMO Grupo Miranza Barcelona. La especialista advierte de dos riesgos muy diferentes: el daño ocular que puede provocar mirar directamente al Sol y las distracciones que puede generar el eclipse entre quienes circulen por la carretera.

 

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El habitáculo puede generar una falsa sensación de protección, ya que elementos como el parabrisas o las ventanillas reducen el deslumbramiento, pero eso no significa que permitan contemplar directamente el eclipse. “No es seguro observar el eclipse solar a través del parabrisas, las ventanillas (aunque sean tintadas) o el techo panorámico de un coche, ya que la protección solar que estos ofrecen no es óptima y puede generar daño en la retina, especialmente en su zona central”, advierte Bohórquez.

 

 

La doctora hace hincapié en que el problema puede ser precisamente que la luz resulte menos molesta: “En ocasiones, ver a través de las ventanillas tintadas puede generar tranquilidad o una falsa sensación de seguridad, ya que hay menos molestia por la luz”, explica. Esto puede llevar a mantener la mirada sobre el Sol durante más tiempo y provocar “un mayor daño retiniano, que puede resultar irrecuperable”.

 

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La advertencia adquiere especial importancia por las características del eclipse. Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), se producirá a última hora de la tarde y, en amplias zonas de España, en ese momento el Sol estará muy bajo sobre el horizonte. De hecho, en buena parte de la franja de totalidad se encontrará a menos de 10 grados de elevación, por lo que será especialmente visible hacia el oeste siempre que el relieve, los edificios o la vegetación no lo oculten.

 

 

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Otro error habitual, según Bohórquez, es pensar que un vistazo rápido no puede causar daños. “Mirar al sol sin la protección adecuada es una actividad de riesgo para la retina, en especial para la zona más importante y sensible para la visión, que es la mácula”. No importa exactamente cuánto tiempo: “No existe un margen que se considere ‘seguro’ para observar el sol”, recalca la especialista, que recomienda evitar fijar voluntariamente la mirada sobre el astro sin la protección adecuada.

 

 

En estos casos el daño no es precisamente superficial, pues se produce directamente en las estructuras encargadas de la visión. “La luz solar intensa genera una lesión fotoquímica de alta energía en los fotorreceptores y las demás células de la retina”, comenta Bohórquez. No obstante, la especialista señala que “las consecuencias no serían las mismas para todo el mundo”.

 

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Tanto el riesgo de lesión como las posibilidades de recuperación “dependen de factores como la edad, el estado de dilatación de la pupila y el grado de alteración generado”. En algunos casos puede producirse una recuperación parcial, pero en los más graves, el daño puede no recuperarse y dejar “un escotoma o una zona oscura en el campo visual central de forma permanente”. Por eso unas gafas de sol convencionales tampoco sirven para observar un eclipse.

 

 

Los visores solares que permiten contemplarlo directamente deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2, como recoge la NASA. El organismo especifica además que, fuera del breve periodo de totalidad, el Sol tampoco debe observarse directamente sin protección específica.

 

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Pero el riesgo del eclipse para un conductor no termina en los ojos. La especialista recuerda que la sombra lunar avanzará por España de oeste a este al final de la tarde y modificará progresivamente la luminosidad del entorno: “El eclipse de sol, como tal, genera un cambio de luminosidad paulatino hasta que llega a ser total y, en ese momento, habrá oscuridad completa durante varios segundos en algunas zonas”.

 

 

Fuera de la franja de totalidad el fenómeno será parcial. Sin embargo, ese cambio de luz no es lo que más preocupa a la especialista desde el punto de vista de la seguridad vial. Es el comportamiento de quienes quieran contemplar o fotografiar el fenómeno el que a su juicio puede resultar más peligroso.

 

 

“El riesgo de accidente se asocia más a la presencia de coches estacionados de forma inapropiada o en el arcén sin ninguna precaución, al uso indebido del teléfono móvil para fotografiar o grabar el eclipse o a cualquier otra conducta que ponga en riesgo la conducción”, señala Bohórquez.

 

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Para quien se encuentre circulando, el principal consejo es no reducir bruscamente la velocidad para contemplar el fenómeno, no utilizar el móvil para fotografiarlo y, sobre todo, no detener el coche en el arcén para verlo.

 

La especialista también hace hincapié en otro riesgo menos evidente para los conductores a los que el fenómeno sorprenda al volante: las gafas homologadas que permiten observar las fases parciales del eclipse de forma segura nunca deben utilizarse mientras se conduce.

 

 

En concreto, Bohórquez advierte de que estas gafas “bloquean un porcentaje muy alto de la luz visible” y limitan completamente la capacidad para conducir y percibir correctamente el entorno. “La posibilidad de provocar un accidente es muy alta en estos casos”, señala la especialista. Por este motivo, solo deben utilizarse cuando el vehículo ya se encuentre detenido en una zona segura.

 

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Dichas lentes tampoco deben emplearse como sustituto de unas gafas de sol para reducir el deslumbramiento mientras se circula, ya que su función es completamente distinta y están diseñadas específicamente para observar el Sol. Y una vez terminada la observación, tampoco será necesario esperar varios minutos antes de volver a conducir.

 

 

“El periodo de adaptación a la luz después de usar las gafas homologadas suele ser muy corto, de apenas unos segundos”, explica la especialista. Recuperada la visión normal, se puede reanudar la marcha con las luces encendidas y con precaución.

 

 

No será necesario buscar apresuradamente un lugar donde parar cuando empiece el eclipse. Si este sorprende al conductor durante un desplazamiento, se puede continuar circulando con normalidad siempre que se adapte la conducción a las condiciones de visibilidad. Según explica Bohórquez, en esta situación se puede continuar el trayecto con las luces del vehículo encendidas. La especialista recomienda hacerlo “incluso antes de la fase de eclipse total como medida de precaución”.

 

 

La atención deberá centrarse especialmente en lo que ocurra alrededor. Bohórquez aconseja prestar “especial atención a otros conductores, peatones o ciclistas que puedan distraerse observando el eclipse” y aumentar con su comportamiento el riesgo de accidente. La parada tampoco puede improvisarse. Bohórquez recomienda detener el vehículo únicamente en un lugar adecuado (nunca en el arcén), y hacerlo con tiempo suficiente para poder ponerse las gafas antes de observar el eclipse.

 

 

El escenario cambia para quienes tengan previsto desplazarse expresamente para observarlo pues, en ese caso, la preparación debe comenzar antes de llegar al punto elegido. La especialista insiste en llevar gafas homologadas y advierte de que, si no se dispone de ellas, “en ninguna circunstancia” debe mirarse directamente al Sol. El eclipse del 12 de agosto será un fenómeno excepcional para contemplar el cielo, pero al volante la prioridad seguirá estando donde siempre: con todos los sentidos puestos en la carretera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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